Jefferson Delgado fue hasta hace muy poco un perfecto desconocido. Debió esperar por casi diez campañas para conseguirse un puesto de regular y ver la realización de su sueño como pelotero.
Con la oportunidad de jugar todos los días demostró estar apto para empeños mayores, y terminó por conquistar la franela del Cuba al término de la pasada temporada, algo que debió parecer una quimera con el paso del tiempo.
El caso del antesalista matancero es un fenómeno que se reproduce muy poco en cualquier pelota. En diez series nacionales apenas había jugado, y a pesar de sus notables condiciones físicas no había brillado, por lo que su súbito ascenso a planos estelares llama la atención.
Con la oportunidad de jugar todos los días demostró estar apto para empeños mayores, y terminó por conquistar la franela del Cuba al término de la pasada temporada, algo que debió parecer una quimera con el paso del tiempo.
El caso del antesalista matancero es un fenómeno que se reproduce muy poco en cualquier pelota. En diez series nacionales apenas había jugado, y a pesar de sus notables condiciones físicas no había brillado, por lo que su súbito ascenso a planos estelares llama la atención.